El nuevo paradigma de la información y la red social

Jueves 7 de septiembre de 2006, por Philippe Boland

La explotación del internauta por el internauta. Camarada la Web 2.0 es la explotación de las masas.

De los foros a la Web, de los programas informáticos libres a los blogs, de Creative Commons a las listas de debates. Internet se construyó sobre este método de compartir. Hoy con la aparición de la Web 2.0, los servicios se orientan hacia la comunidad, el intercambio y las redes de relaciones. Pero, ¿a quiénes favorece toda esta euforia?

3276244El interés de las multinacionales de Internet por las soluciones y servicios 2.0 con fuerte valor potencial agregado y de materia prima gratuita no es ajeno al éxito “mediático” del concepto. En efecto, a la neonueva economía le va muy bien últimamente. El capitalismo encontró una nueva martingala: sin necesidad de reunir (mediante coerción) a los trabajadores en un lugar identificado como la empresa, para recoger el sobretrabajo. Bajo un ligero disfraz ideológico (intercambio, libertad, cooperación) ocurre el ¡milagro!, los simpáticos trabajadores laboran por nada, los aficionados hacen competencia a los profesionales (sin salarios y ni prestaciones sociales) y el capital puede acumularse tranquilamente.

La nueva generación de servicios Web ha sido concebida para hacernos un favor, para agradarnos… y esto es algo que no soporto en el ámbito de la relación de las empresas con su clientela, la falta de honestidad intelectual. En una cadena de producción, lo que más cuesta es la mano de obra. En una sociedad donde el valor se indexa sobre la información el mercado busca las fuentes de producción de esta información. Antes, los estudios de mercadeo, eran costosos ya que requerían una mano de obra importante. Enviar gente para realizar sondeos, para recoger preferencias, gustos de consumo era un esfuerzo sorprendente…

Pero llegó la nueva era de la Red, la era de la Web 2.0, dónde cada uno de nosotros compartimos con nuestros amigos lo que hacemos, los vídeos, las imágenes, las personas que encontramos, también contamos lo que estamos haciendo, lo que nos gusta o no del planeta entero y ya no solamente de nuestros amigos cercanos.

 

La Web 2.0 se es una intrusión en la vida privada de los internautas, una inmensa base de datos confidenciales de los individuos. Esta es auto abastecida por nosotros mismos con entusiasmo y alegría. Ya se sabía que algunas empresas manifestaron desde el principio sus intensiones: conocer nuestros hábitos de compras y nuestras actividades a fin de orientar mejor al consumidor.

Ahora, el consumidor es él que abastece la máquina, reduciendo de forma considerable el esfuerzo para la empresa. Se trata de un mercado inmenso y que parece mucho más viable que el de la Web 1.0. Hoy, cuando recibimos una promoción específica que sabe agradarnos, ya no la consideramos como una publicidad, sino como un servicio privilegiado, porque formamos parte de los elegidos de dichas empresas

 

¿Por qué piensan que todas estas empresas invierten en elámbito de la “red social” (irónico eltérmino, no)? Pues, no es para mejorar el futuro de la humanidad, sino porque hay un interés comercial real. No nos equivoquemos, todas las empresas de la Web 2.0 están allí para hacer comercio, para explotar nuestros datos personales y para recoger toda esta riqueza producida colectivamente, con el fin de hacerlos fructificar, a veces incluso haciéndonos pagar por el servicio.

“No pienso que Stewart Butterfield y Catherina Fake sean imbéciles, ni ingenuos. No se conduce a una empresa comercial tipo Flickr ®al nivel donde ha llegado y vendiéndola a una multinacional como Yahoo! ® si no se tiene un mínimo de sentido de los negocios”. Si observamos un poco, “Technorati no respeta el robots.txt, Google se sirve de su contenido para hacer rentas publicitarias, aunque su contenido está bajo una licencia de utilización no comercial, etc. Es necesario que esas empresas dejen de tomarnos del pelo. Utilizan conceptos de libertad, creatividad, comunitarismo y buenos sentimientos, para abusar mejor de nosotros, para extraer todo lo que producimos y así estafarnos.”

La mayoría de los modelos económicos hoy ya se basan en la depredación de factores de externalidad positivas y en consecuencia en las riquezas no tenidas en cuenta por el mercado y los precios. El capital se basa siempre en lo gratuito para abrir nuevos territorios a lo pagado, recogiendo los frutos de una abundancia natural o social.

¿Pero eso es realmente criticable? Yann Moulier-Boutang menciona “la economía del polen”, (basado en la parábola del apicultor del premio Nóbel de economía James E. Meade), en esta las abejas recolectan el polen gratuitamente de las flores silvestres en los campos vecinos y gracias a esto pueden producir miel. Intentar hacer pagar al apicultor por el uso de las flores conduciría seguramente a la quiebra de éste, a la destrucción de las colmenas, a la desaparición de los tarros de miel en las tiendas…. y a su vez a la de las flores, que las abejas no polinizan. ¿La enseñanza del cuento? Querer sistemáticamente “hacer pagar todo” puede conducir a la ruina colectiva.

Otro ejemplo, un periodista profesional recoge hechos (gratuitos), citaciones (gratuitas) utilizando el tiempo otorgado (gratuitamente) por un montón de gente. Luego hace un producto comercial. Cuando un periodista serio, titular de una tarjeta de prensa, entrevista alguien, su trabajo tiene un costo y se lo pagan. Pero nunca se paga a los entrevistados.

Por mi parte, los dejo con esta inquietud y me voy a hacer un rebranding de mis páginas Internet versión 1.0 con un estilo más fashion, para hacerlas “modernas, cooperativas, mash, user-generated, Web 2.0, muy bacanas pues.” Y aprovecho este artículo para hacer un crowdsourcing a fin de solucionar algunos problemas de programación y de diseño pendiente.

Texto basado en los artículos

Foto de Stewart Butterfield Crédito Web 2.0 Conference Photos